El vago feliz.

 

El presente texto es un testimonio de un hombre que se considera hasta hoy un “vago feliz”. Veamos que nos cuenta de esta experiencia.

¿Quién es el vago feliz?

1.- El vago feliz es aquel muchacho o muchacha que va con frecuencia increíble a una determinada parroquia. Aquél joven que ha dejado de pedir dinero, porque no produce, y tiene que caminar largos tramos para ir a su iglesia, y así, prestar algún servicio (varios o todos) en la parroquia, según su espiritualidad. El vago feliz no trabaja, por eso es vago; pero contradictoriamente para muchas personas, sonríe siempre y casi todo el día está ocupado. El vago feliz, aunque no trae dinero a casa, trabaja en muchos casos más que cualquier secretario de juzgado peruano; muchas veces tiene muchos conocimientos y es mil oficios… pero igual no trae dinero (aún) a la casa.

¿Qué motiva al vago feliz a vivir su “holgazanería”?

2.- En la mayoría de los casos, los estudios no científicos detallan que la razón fundamental para que existan estos vagos felices, entre chicas y chicos, es la fe de cada uno. Una creencia incuestionable, no por dogmática, tanto por ser experiencial. Y si bien es cierto que existen ciertos vagos felices que no dominan del todo su fe, y persisten en contrariarse con sus pecados, siguen en compañía de aquella fe que poco a poco va trazando un camino de bien, a pesar de los errores.

¿Habrán jóvenes que dejan de ser vagos felices?

3.- Así es. Simplemente muchos de ellos se toparon con cierta desilusión (personal, moral, familiar, eclesial o social) y lejos de encararla con inteligencia y destreza, se apartan y le otorgan importancia capital al trabajo, a los estudios, a sus enamoramientos, u otros aspectos de la vida que, si bien es cierto son importantes, estos vagos felices deciden arriesgarlo todo, inclusive sus almas, por estos aspectos; al borde inclusive de llegar a permanecer en una burbuja que cualquier día ya pronosticado desaparecerá.

4.- A lo criollo, hay muchos jóvenes que dejan de ser vagos felices por el billete.

¿De qué viven los vagos felices?

5.- En efecto, los vagos felices viven de las propinas de la gente. No será en las calles que las reciben, ni extendiendo la mano en señal de exigencia (al menos no debería ser esa la fórmula), sino porque tienen una relación parental o tutelar, que a regañadientes o con cariño les otorgan una pensión mientras duren sus actividades extra eclesiales.

¿Es bueno ser un vago feliz?

6.- En esencia sí, empero, hay que ser prácticos. Quiero decir que ser un vago feliz no implica desórdenes, irresponsabilidades, etc.; todo lo contrario. Para ser un vago feliz hay que ser virtuoso; y claro, no tener plata.

Finalmente, ¿por qué arriesga un vago feliz su futuro económico por ciertas actividades no lucrativas?

7.- La arriesga por un pedacito de paraíso. Es la experiencia de trascender sin ver.

 

FICHA TÉCNICA:

Entrevistado: Marco A. Arias G.

Entrevistador: Alonso Trump Eker Ogmandino

Lugar: Centro Juvenil de Breña (MJS).

Fecha: Abril de 2002.


 

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