Tiempo al tiempo…

“Un solo minuto es un tesoro precioso; vale un infinito, vale todo un Dios”. Don Bosco

Cuenta Don Bosco en uno de sus muchísimos sueños que al término de unas vacaciones los jóvenes regresaban al oratorio en grandes cantidades. Se detuvo a conversar con uno que no lo había saludado y al preguntarle sobre el cumplimiento de los propósitos que había hecho al marcharse éste le contestó negativamente, que no los había cumplido porque era algo muy difícil. El santo, tratando de persuadirlo de su actuar un tanto irresponsable, le sugirió que al menos a partir de ahora procure arreglar las cosas de su alma, a lo que el joven le dijo: “-¡Oh, sí!… ¡El alma!… ¡Ah, sí; hay tiempo! Después… después…” (M. B. Tomo X, págs. 51-52)

Ubiquémonos temporalmente en un primero de enero. En realidad no es el “Feliz Año” que reinicia su camino, más bien somos nosotros los actores que continuamos con nuestra actuación por la vida. Y seguramente que con el transcurrir del año los días ya no serán tan nuevos, sino que volverán a hacerse al olvido, cargados cada uno de miles de experiencias y así se nos irá otro año más. ¿Y qué pasó con las ilusiones del inicio?

El don de la vida lo tenemos todos. Y este don va ligado muy íntimamente con el tiempo, que a veces se nos hace corto (cuando estamos con algún ser querido) o se nos hace muy largo (cuando estamos frente a un examen y no sabemos las respuestas). Por ello es necesario no sólo valorar el tiempo que tenemos para el desarrollo de nuestra misión, sino aprovecharlo íntegramente con todas las especies que le dan el gustito a la vida (por ejemplo el cultivo de una sincera amistad, la música, el conocimiento humano, el tiempo libre, etc.).

Así como se hace importante hacer un breve examen de conciencia cada noche, es imprescindible también hacer una revisión de nuestra vida para luego plasmarlo en un plan o proyecto de vida, cuyas reflexiones nos ayudarán a dirigir nuestro camino a una meta concreta. Cabe insertar también en nuestras comunidades (si es que no se tiene), específicamente en el campo de la formación, este acompañamiento para los planes o proyectos de vida de todos los miembros.

Conectándonos al sueño de Don Bosco, nos debemos preguntar: ¿Cuántas veces postergamos lo que podemos hacer? Una tarea, un encargo, un cambio en nuestra vida cotidiana; y aún mucho peor, cuántos aplazamos el designio misericordioso del sacramento de la reconciliación para asegurar nuestro camino cristiano.

Justamente en tiempo de vacaciones, luego del colegio o el instituto, la universidad o el trabajo, se llevan un momento de descanso a la cabeza, pensando que estarán mucho mejor. Pues esta época de “relajo” debería ser un cambio de actividades. Usualmente digo que siempre estoy de vacaciones porque en realidad, siempre estoy tratando de hacer algo y porque no hay tiempo que perder en la misión de vivir bien nuestra vida. Éste podría ser el último día de nuestra existencia.

Recuerda que en cualquier momento de tu vida, mucho depende de ti. Aprovecha tu tiempo sobre nuestro mundo, que no te encuentre dormido.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s